Desde el pasado 1 de enero está además en vigor la enmienda para plásticos cuyo objetivo es reducir la exportación e importación de aquellos residuos de materiales plásticos que puedan suponer un problema para la salud de las personas o para el medio ambiente al ser trasportados de un país a otro para darles un uso determinado (reciclado mecánico, incineración, etc.).
“Estos residuos plásticos, para ser transferidos a través de las fronteras de dos países, deben cumplir una serie de requisitos descritos en la convención de Basilea para poder ser transportados y que los países receptores puedan aceptar su entrada”, según explica Neus Soriano, responsable del Laboratorio de Caracterización de AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico.
Una auditoría llevada a cabo recientemente por ENAC en los laboratorios de AIMPLAS ha permitido ampliar el alcance de su acreditación a un conjunto de ensayos necesarios para permitir la exportación de residuos plásticos. Esto significa que AIMPLAS analiza algunas propiedades de estos materiales para caracterizarlo de cara a su inspección en aduanas: potencial de inflamabilidad, corrosividad y reactividad, identificación y toxicidad y radioactividad.
