Disponible en tres modelos para satisfacer las necesidades de diferentes sectores, el TLS responde a necesidades operativas específicas:

• TLS-S: diseñado para la industria de procesos, para ambientes potencialmente explosivos gracias a la posibilidad de aprobación ATEX. Es útil para proteger bombas de agua, tanques y tuberías contra desbordamientos y funcionamiento en seco.

• TLS-H: con un diseño higiénico, es la opción perfecta para la industria alimentaria y farmacéutica, donde se requieren altos estándares de seguridad e higiene.

• TLS-C: una versión compacta, pensada para aplicaciones OEM que requieren soluciones de bajo espacio sin comprometer el rendimiento.

Las principales características que hacen del TLS una solución beneficiosa para los clientes incluyen:

• Construcción compacta y de fácil integración en multitud de sistemas industriales.
• Bajos costes de mantenimiento, gracias a su diseño robusto y simplificado.
• Medición estable y fiable del nivel, que no se ve afectada por el caudal, las vibraciones o los sólidos presentes en el fluido.
• Adecuado para numerosos sectores: industria del petróleo, química, aguas y aguas residuales, alimentos, bebidas e industria farmacéutica.

El principio de funcionamiento del TLS se basa en una horquilla vibrante que, sumergida en el fluido, altera su frecuencia de resonancia. Este cambio se detecta y convierte en una señal de conmutación, lo que permite una detección precisa de las variaciones de nivel, independientemente de la posición de montaje. Además, el punto de conmutación se puede ajustar con gran precisión, gracias a la posibilidad de configurar hasta diez niveles de sensibilidad y un retraso de conmutación de 1 a 20 segundos (modelo TLS-S).

Con el TLS, se pueden reducir los riesgos operativos, mejorar la eficiencia y beneficiarse de una mayor fiabilidad y precisión a largo plazo.

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