Sin embargo, pese a su alta durabilidad, y debido a su elevado peso y volumen, han ido perdiendo terreno frente a las baterías de ion-litio. Entre estas últimas, encontramos la batería Li NMC (batería de óxido de litio-níquel-manganeso-cobalto), que, por la naturaleza de su aleación, cuenta con una alta densidad de energía. Sin embargo, su vida útil es corta y, además, presenta un elevado riesgo de seguridad y salud. Destaca la novedosa y aplaudida batería LFP, de litio-ferrofosfato, escogida por NERVA en su aterrizaje en el mundo de las motos eléctricas.
La marca española de reciente creación ha lanzado su primer scooter GT eléctrico, NERVA EXE, que incorpora dos baterías LFP fabricadas por el gigante asiático BYD. Estas baterías cuentan con una serie de ventajas:
• Presentan una alta seguridad gracias a su mayor estabilidad térmica (no pueden arder ni explotar), siendo esta una de sus principales diferencias y ventajas frente a otras baterías recientes.
• Esta mayor seguridad se traduce en una degradación más lenta, lo que da lugar a un mayor número de ciclos y a más autonomía.
• Asimismo, estas baterías presentan una toxicidad bastante reducida y son mucho más sostenibles que otras, pues su composición no incluye ni cobalto, ni manganeso, ni níquel.
• Las baterías LFP del NERVA EXE están diseñadas para tener una segunda vida como almacenes de energía en proyectos solidarios. Tras cinco años de uso en el scooter, pasan a tener una segunda vida en proyectos de la FUNDACIÓN EKI.
• Por último, y en relación con esto, las baterías del NERVA EXE cuentan con una garantía que cubre esos cinco años, lo cual supone una importante ventaja y una enorme tranquilidad para el usuario.
Gracias a la incorporación de estas baterías, que suman una capacidad total de 5,76 kWh, aportando una tensión de 76,8 V y corriente de 75 Ah, el EXE es un e-scooter seguro y con una autonomía de hasta 150km con una carga.
El vehículo tiene homologación L3e, potencia de 9 kW (pico de 12 kW) y velocidad punta de hasta 125 km/h.
