Las pantallas táctiles ofrecen múltiples ventajas en comparación con los formatos tradicionales basados en pulsadores, teclado y/o “mouse”. Además de facilitar el despliegue de interfaces de usuario, las pantallas táctiles simplifican el diseño de un sistema y permiten compactar su tamaño, a la vez que disminuyen el coste de mantenimiento durante su ciclo de vida útil.