Deben decidir qué criterios utilizan para determinar qué producto es el más adecuado. Puede que nos guste creer que los productos se obtienen tras una meticulosa investigación para encontrar el componente óptimo para el trabajo en cuestión, pero a menudo la realidad es diferente.
La tendencia a priorizar la compra de un producto que técnicamente no es el mejor para la tarea en cuestión no se debe a la pereza o la ignorancia. En cambio, los ingenieros que se enfrentan a ciclos de desarrollo cortos y presiones en la cadena de suministro toman sus decisiones basándose en consideraciones legítimas de tiempo de comercialización y viabilidad a largo plazo. Los componentes que se consideren "lo bastante buenos" se elegirán si cumplen los requisitos de diseño de referencia y se alinean con los objetivos estratégicos. Entre ellos se incluyen la estabilidad de los proveedores, la compatibilidad con los ecosistemas, la eficiencia del ciclo de vida y la escalabilidad futura, e incluso la mitigación de riesgos.
Un producto técnicamente superior (pero quizás menos sostenible) puede obviarse porque el profesional de compras se centre en elegir una solución que esté estratégicamente alineada y que pueda aportar un mayor valor general. La verdad es que con una amplia paridad de características en los componentes de la mayoría de los proveedores, un producto "lo bastante bueno" podría dar a los ingenieros de diseño una mayor flexibilidad. Es probable que también satisfaga las preocupaciones sobre los costes de diseño, mientras que la familiaridad con el tipo de componente facilitará su integración.

Los nuevos productos requieren una inversión considerable
La mayoría de los ingenieros comprenderán que cambiar de un fabricante de componentes electrónicos y semiconductores a otro para obtener un producto técnicamente mejor implica una inversión considerable, ya sea en nuevas herramientas o en el tiempo dedicado a ponerse al día con la arquitectura de productos del nuevo proveedor. Por lo general, hay una curva de aprendizaje muy pronunciada asociada con el cambio a un nuevo proveedor, especialmente en términos de formación y familiarización con toda la documentación relevante. En lugar de que los ingenieros asuman el riesgo de obtener el mejor producto para sus necesidades, es mucho más fácil para ellos seguir con el proveedor actual, una entidad conocida en la que se puede confiar para satisfacer los requisitos actuales y futuros del diseñador.
La sostenibilidad es otra consideración clave en la mente de quienes compran productos, incluso si tienen que ser reemplazados con intervalos más frecuentes que otros componentes. En este proceso de toma de decisiones se integran todos los costes adicionales de fabricación y logística que se puedan producir, así como el tiempo perdido y la eliminación de las piezas gastadas. Tiene más sentido elegir productos que reduzcan los residuos y minimicen el impacto en el medioambiente. Estos productos a menudo se alinean estrechamente con los últimos objetivos de sostenibilidad corporativos y normativos de esa empresa.
Con la creciente complejidad de los componentes modernos, la reutilización de diseños se ha convertido en una consideración más importante, no solo porque mejora el tiempo de comercialización, sino también porque permite a los equipos más pequeños trabajar en productos más complejos. Al reutilizar soluciones probadas, los equipos evitan reinventar la rueda. También aceleran el desarrollo y reducen los errores, al tiempo que aumentan la fiabilidad, fomentan la estandarización y respaldan la escalabilidad. La reutilización de diseños también fomenta el intercambio de conocimientos entre los equipos, optimiza el mantenimiento y promueve la productividad y la innovación al permitir que los diseñadores se centren en nuevos retos.
Limitaciones del abastecimiento estratégico
Desafortunadamente, puede haber inconvenientes asociados con este cambio de tendencia de los ingenieros hacia el rendimiento a nivel de sistema, en lugar de a la perfección a nivel de componente. El primer enfoque ha supuesto que, en muchos casos, han evitado la mejora de la funcionalidad, lo que ha tenido un impacto negativo en una innovación muy necesaria. La innovación es la esencia del sector de los componentes electrónicos, y cualquier cosa que la obstaculice no es algo que debamos tolerar.
Es evidente, entonces, que los fabricantes de componentes necesitan ofrecer algo más que un producto técnicamente superior si sus componentes buscan destacar y ser elegidos por los ingenieros. También necesitan ofrecer servicios de valor añadido a ingenieros y fabricantes, como soporte de diseño, kits de herramientas, formación y documentación detallada para una mayor eficiencia en la integración y solución de problemas.
Los ingenieros y los fabricantes de equipos originales desean aprovechar cada vez más los servicios que agilizan el desarrollo de productos y reducen el tiempo de comercialización. También quieren forjar asociaciones a largo plazo con equipos de ingeniería y fabricantes, e invertir en ellas, para obtener el mejor resultado posible. Es vital fomentar la confianza y reducir cualquier tipo de "fricción" en los ciclos de diseño. El entendimiento mutuo contribuye en gran medida a lograr esa confianza, y también fomenta la innovación colaborativa. Los fabricantes que se integran en el proceso de desarrollo pueden anticipar mejor sus necesidades y adaptar sus ofertas de productos. En última instancia, todas las partes pueden convertirse en aliados indispensables para ofrecer soluciones de alto rendimiento y preparadas para el futuro.
Ahora estamos viendo un cambio en la definición de lo que significa "el mejor" producto. Es más importante que nunca mirar hacia el futuro, tener en cuenta algo más que especificaciones técnicas en la selección de productos e incorporar el resto de factores mencionados anteriormente.
Un proceso de selección de productos con visión de futuro ahora debe ir más allá de conceptos como la disponibilidad de componentes a largo plazo, la estabilidad de los proveedores, la compatibilidad con las plataformas existentes y la escalabilidad. Una selección con visión de futuro real significa adoptar un enfoque holístico para evaluar el contexto más amplio, como la resiliencia de la cadena de suministro, la alineación de la hoja de ruta y el coste total de propiedad. Este enfoque garantiza que los productos no solo satisfacen las necesidades técnicas actuales, sino que también respalden la innovación sostenible y la continuidad operativa a lo largo del tiempo.

Compromiso temprano
Existe una clara necesidad de que el departamento de adquisiciones se involucre en las primeras etapas del proceso de diseño de ingeniería, y que influya en la selección de proveedores para garantizar así la plena alineación con los objetivos técnicos y comerciales. La colaboración temprana permite tomar decisiones más inteligentes y alinear los requisitos técnicos con las realidades comerciales. Fomenta la gestión proactiva de riesgos y las mejores negociaciones, al tiempo que garantiza que los proveedores elegidos respaldan la innovación, la escalabilidad y los objetivos empresariales a largo plazo.
El cambio hacia unos ingenieros que ya no priorizan la compra del mejor producto tendrá un impacto significativo en el sector, ya que la innovación dejará de centrarse en las características y la funcionalidad de los componentes, y se centrará en alinearse con los objetivos empresariales a largo plazo.
En Farnell, nuestro compromiso es permitir que todas las partes en ingeniería, adquisición y fabricación puedan aprovechar los beneficios de las soluciones más avanzadas disponibles, sin ningún tipo de concesión cuando se trate de la selección de productos. Debemos adoptar todos una posición en la que podamos cumplir objetivos y políticas estratégicos, y mantener los problemas de diseño al mínimo absoluto, pero instalando siempre los mejores productos posibles en unos dispositivos que, en definitiva, tienen potencial suficiente para cambiar el mundo.
