El sector farmacéutico abarca la producción y la distribución de medicamentos, y, por tanto, desde la adquisición de las materias primas utilizadas en los productos hasta su fabricación, almacenamiento, transporte y distribución. La operativa fiable, segura y puntual en todas estas fases es imprescindible para que los verdaderos protagonistas, los pacientes, acceda a los medicamentos adecuados cuando los necesiten.

La logística es clave

El sector farmacéutico está constituido por empresas y entidades de diverso tipo entre las que sobresalen suministradores de materias primas, fabricantes de medicamentos, distribuidores mayoristas, farmacias y centros de salud. Una compleja cadena de suministro cuya logística debe ser impecable con el fin de garantizar una óptima coordinación que incluye aspectos tan relevantes como el cumplimiento de una normativa muy exigente, la seguridad y la trazabilidad de los productos, una gestión del stock que tenga en cuenta las fechas de caducidad, y la conservación de la cadena del frío para aquellos productos que lo requieran.

El funcionamiento 24/7 de una cadena con unos requisitos tan elevados depende de la capacidad de asegurar un suministro eléctrico continuo y de la máxima calidad en estas instalaciones, lo cual a su vez pasa por el uso de sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI/UPS). Idealmente, estos SAI deberían ser avanzados con el fin de lograr mayores niveles de eficiencia energética para reducir el consumo y, por tanto, los costes, aumentando de paso la sostenibilidad. Todo ello, por supuesto, sin comprometer la fiabilidad y con un mantenimiento sencillo y económico. Todos estos requisitos se cumplen con SAI que incorporen baterías avanzadas como las de ion de litio, que no necesitan mantenimiento y ofrecen una mayor densidad energética.

Otro aspecto importante en las cadenas de suministro del sector farmacéutico es la automatización, que es primordial para incrementar su eficiencia. Esto pasa actualmente por la integración de tecnologías avanzadas como el Internet de las Cosas (IoT), un reto al que los SAI deben responder ofreciendo la posibilidad de integrar estos sistemas en entornos IoT gestionados del cloud (nube). Esto facilita su monitorización en todo momento junto con la posibilidad de analizar el rendimiento de la protección proporcionada.

La redundancia y la escalabilidad son otros dos elementos destacables en los SAI/UPS destinados a la industria farmacéutica. La redundancia contribuye a aumentar aún más la fiabilidad y el tiempo medio entre fallos (MTBF), mientras que la escalabilidad permite adaptar los SAI a las necesidades específicas del cliente. De esta manera es posible disponer de una solución optimizada para caso, tanto desde el punto de vista de sus prestaciones como del coste total de propiedad (TCO). En este escenario, la serie SLC ADAPT2 de Salicru aporta una solución especialmente adecuada. Se trata de sistemas modulares on-line de doble conversión que permiten configuraciones desde 25 hasta 1.500 kVA, con la flexibilidad de crecer a medida que lo hacen las necesidades de la instalación (pay as you grow), optimizando así el coste total de propiedad. Sus módulos hot-swap facilitan la sustitución en funcionamiento, reduciendo drásticamente los tiempos de reparación y asegurando la continuidad de los procesos críticos, mientras que la gestión remota integrable en cualquier plataforma garantiza un control constante en entornos IoT y cloud. A ello se suma la alta fiabilidad de su arquitectura redundante y la tecnología de control DSP con inversor IGBT de tres niveles, que eleva el tiempo medio entre fallos (MTBF).

La industria farmacéutica española representa un volumen de negocio que supera con creces los 20.000 millones de euros, pero su relevancia va mucho más allá como ocurre con todas las actividades relacionadas con nuestra salud. Por eso es imprescindible garantizar la continuidad de sus operaciones y la participación de los SAI es decisiva para lograrlo.

Más información