Una mayor eficiencia se traduce en una reducción de pérdidas, lo que, a su vez, genera menos calor ‘residual’. Considerado por sí solo, este dato es potencialmente una buena noticia para los diseñadores y, aparentemente, facilita el reto de la gestión térmica al diseñar nuevos productos.
En realidad, sin embargo, las ventajas térmicas del diseño de circuitos de alta eficiencia a menudo se anulan por el calor generado debido a diseños de encapsulado más compacto y factores tales como la ventilación limitada en equipos electrónicos portátiles que requieren protección hermética contra la entrada de humedad. Por lo tanto, aunque la gestión térmica puede plantear nuevos retos en muchos casos por diferentes razones, sigue siendo un elemento esencial para alcanzar un diseño fiable y robusto.
Teniendo en cuenta la necesidad de reducir el consumo de energía, el ventilador es la opción menos conveniente para conseguir la disipación térmica en equipos alimentados tanto por la red eléctrica como por batería.