Los sistemas adiabáticos presentan además otras cinco significativas ventajas: un consumo de energía reducida, hasta un 40% más de capacidad comparado con los sistemas secos (por la aproximación de la temperatura del aire a la del bulbo húmedo), ausencia de penacho, mantenimiento mínimo y por último pero no menos importante la seguridad operacional (no hay recirculación de agua por tanto no hay peligro alguno de legionella).
Tal como destaca Riaño, este tipo de refrigeración industrial es una alternativa eficiente y sostenible a la refrigeración exclusiva por aire, que genera costes muy altos por energía producida, aunque no “sustituye a la refrigeración evaporativa, que sigue siendo el sistema más eficiente en entornos industriales que precisan altos rendimientos con consumos reducidos”.

